Escuela de familias

Desde que comenzamos con este proyecto educativo, las acompañantes acompañamos a los niñ@s y a las familias. Con los niñ@s estamos más tiempo por las mañanas y con las familias nos vemos en numerosas ocasiones, en el periodo de adaptación, cada día, cuando tenemos una reunión para tratar algún tema, etc. Enseguida nos dimos cuenta que nuestra experiencia con los pekes, las charlas que teníamos, los métodos, las experiencias, debíamos de hacer partícipes a las familias, para que realmente tod@s comprendiéramos el sentido de este proyecto y las dinámicas de casa y las de CEC fueran lo más fluidas posible. Es así como surge la idea de hacer una escuela de familias, para compartir y charlas una vez al mes sobre la crianza respetuosa en general y la alimentación, los límites, la seguridad, el rechazo, la televisión  y un sinfín de temas que vamos proponiendo entre tod@s.


En estos encuentros mensuales vamos construyendo el proyecto de CEC, le vamos dando forma, vamos creando grupo, hablamos de los pekes y de cómo nos sentimos nosotr@s, cómo reaccionamos ante un enfado de nuestro hij@ o cómo resolvemos en CEC las disputas entre ell@s.
La dinámica es la siguiente: se propone un tema en la sesión anterior o a lo largo del mes, la encargada de facilitar la escuela de familias se encarga de aportar información, nos vemos, se expone la información relativa al tema y empezamos a hablar de cómo lo gestionamos, cómo nos sentimos, y de lo que vaya surgiendo. A veces buscamos algunos artículos en internet o bibliografía sobre el tema y otras veces la creamos nosotras con nuestra experiencia diaria y nuestras reflexiones.

Este curso hemos tratado los siguientes temas:

La importancia del juego libre.

En él se basa todo nuestro proyecto, ¿Qué más se puede decir? Que creemos firmemente que jugando es cómo se aprende, ni más ni menos.

Aquí están los enlaces a algunos artículos que utilizamos para abrir el debate.

El juego y el pensamiento creativo
El juego libre potencia la autoestima
El juego arriesgado y lo que fomenta

Cuando los niñ@s son exluidos o excluyentes.

¿Cómo nos sentimos cuando nuestro hij@s son excluidos o excluyentes?
Este tema surgió una mañana al ver la cara de una madre cuando alguna niña le decía a su hija que no quería jugar con ella. Así que antes de la sesión preguntamos a todas las familias ¿Cómo os sentís  al ver a vuestros hij@s excluidos de un juego? Y el día de nuestro encuentro hablamos de cómo se resuelve este tema en Casa Escuela Caracoles y de cómo nos sentimos los mayores. ¿Es un sentimiento de mi hij@ o es mío? El debate y los comentarios de las familias fueron la mar de interesantes, como siempre.

La importancia de la alimentación.

La cocina está presente en Casa Escuela Caracoles de manera cotidiana, todos los días hacemos una comida saludable, basada en productos frescos, de proximidad y ecológicos. Las familias nos pusimos de acuerdo para elaborar un menú, así nos dimos cuenta que cada casa es un mundo y en esta ocasión tratamos el tema de lo importante que es que los peques tengan una alimentación sencilla y saludable así que como siempre, llevamos un poco de información sobre por qué no tomamos azúcar, chocolate y golosinas en Casa Escuela Caracoles, ventajas y desventajas de los lácteos, e incluso algo sobre la alimentación y las emociones, en los pequeñ@s y en los adultos.  Y por supuesto cómo tratar el tema de la comida de manera tranquila, respetando las ganas y las intenciones de comer de nuestras criaturas.

Algunos de los enlaces que usamos para preparar esta sesión fueron:

¿Cómo funciona el centro regulador del apetito?

Mi niño no quiere comer

Normas y límites.

Este es un tema recurrente, todos los años hablamos de él, en la sesión de presentación donde se conocen a las nuevas familias, en las visitas de las familias a Casa Escuela Caracoles, etc. Una escuela activa, libre, no es una escuela sin normas y límites, lo que ocurre es que nos son los límites a los que estamos acostumbrados, y son pocos y claros, así que conviene bien recordarlos. Esta iinformación está sacada básicamente de Libertad y límites. Amor y respeto. De Rebeca Wild.

¿Que es un límite? ¿Que es una norma?
El límite nos dice «hasta aquí puedes llegar». Se limita un comportamiento.
La norma es la materialización del límite. Las normas ayudan a la convivencia y regulan la vida cotidiana.
Vivimos en un entorno limitado, desde que estamos en el vientre materno tenemos límites físicos y a lo largo de la vida nos vamos encontrando límites que nos presenta la propia naturaleza además de los límites que ponemos los seres humanos en nuestras relaciones y que nos indican que podemos y que no podemos hacer.
El  límite es informativo y no amenazante y el hecho de saltarse un límite tiene unas consecuencias: consecuencias naturales si es un límite puesto por la naturaleza y  consecuencias lógicas si es un límite puesto por las personas.

¿ Para que sirven los límites?
Libertad y límites están íntimamente relacionados con amor y respeto
Las normas y los límites proporcionan un ambiente seguro y relajado para que todos se sientan a gusto y dan seguridad a los niñ@s.

¿Como ponemos los límites?
Los límites deben ser claros, concisos y amorosos.
Cuando se pone un límite, el dar demasiadas explicaciones dificulta el entendimiento del límite por varias razones:
En ocasiones las explicaciones no están adaptadas a la edad del menor.
Se corre el riesgo de que el menor entienda el momento de poner el límite como un momento de «me prestan atención» lo que nos lleva a que no se está entendiendo el límite.
Los límites son dolorosos y no debemos pretender evitar ese dolor, sino acompañarlo y aceptarlo.
Debemos conocer y observar las necesidades del menor en cada etapa evolutiva para poner límites en consecuencia.
Los límites tardan en afianzarse, habrá que repetirlos muchas veces hasta que el menor lo interiorice. La discontinuidad a la hora de poner el límite afecta a esta interiorización y crea inseguridad en el menor.

¿Cuando ponemos límites?
Debemos informar previamente de las normas: si hay unas normas establecidas es importante informar para evitar tener que llamar la atención del menor.

Cuando estamos viendo un comportamiento determinado nos hacemos dos preguntas:
¿Estoy dispuesta a acompañar este momento?
¿Puedo modificar el ambiente para que se pueda producir ese comportamiento?
Si la respuesta a las dos preguntas es no entonces ponemos el límite.

En ocasiones ocurre que los menores no hacen caso a un límite establecido. En este caso observamos, escuchamos y validamos las emociones y las necesidades que no se están satisfaciendo por el límite que hemos impuesto y nos replanteamos el límite.

Poner límites tiene sus consecuencias.
Un límite implica no satisfacer una necesidad auténtica del menor.  En este sentido el menor se enfadará, gritará, llorará…..para desahogarse y autoregularse emocionalmente. Es importante acompañar respetuosamente estas emociones. La emoción que surge ante ese límite es el instrumento que tiene el menor para aceptar el límite. Si el menor no se autoregula porque no tiene libertad para expresar la emoción y no tiene un acompañamiento respetuoso, empiezan a surgir las primeras corazas.

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